LA PENSIÓN DEL AUTÓNOMO

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LA PENSIÓN DEL AUTÓNOMO

¿Qué puede hacer el autónomo para alcanzar una jubilación en las mejores condiciones posibles?

  1. Actuar con previsión.
  • La mayoría de los autónomos “planifica mal su futuro” ya que en muchos casos, éstos, inician una actividad no considerando un trabajo de por vida sino una temporalidad. El miedo a la crisis y a lo variable de sus ingresos para hacer frente a un negocio son algunos de los factores que le llevan a pagar lo menos posible con bases de cotización más bajas de lo debido, es decir, las mínimas.
  • La edad crítica para tomar decisiones es la de 45 años.
  • La información es imprescindible para tomar las decisiones adecuadas en el momento preciso, aunque esta labor no es sencilla debido a los constantes cambios legislativos que la afectan y a la complejidad de la materia.
  • Existen otras alternativas, como planes de pensión privados, alquiler de viviendas o locales e inversión en renta variable, entre otras.
  1. Claves a tener en cuenta.
  • Edad de jubilación. Los matices son fundamentales en el sistema de pensión que está en fase de transición actualmente.
  • Los autónomos se jubilan ordinariamente en 2017 con 65 años (teniendo 36 años y 3 meses o más cotizados), o con 65 años y 5 meses de edad (para los que tienen menos años cotizados).
  • En la actualidad, se exige un mínimo de 15 años cotizados, de los que dos deben estar entre los últimos 15 anteriores a la jubilación.
  • A partir de 2027, la edad de jubilación general será de 67 años con 37 años cotizados. Asimismo, los que tengan cotizados 38,6 años cuando cumplan los 65 años podrán hacerlo en ese mismo momento.
  • Años cotizados para calcular la jubilación.
  • El cálculo actual para estimar la cantidad a percibir se realiza sobre los últimos 20 años de cotización. Esta cifra irá ampliándose progresivamente hasta que en 2027 se calcule sobre las cotizaciones de los últimos 25 años.
  • De los años cotizados también depende la cuantía a percibir. Por ejemplo, para cobrar el 100% de la pensión en 2016 eran necesarios 35 años cotizados pero esta cifra se va incrementando hasta 2027 donde serán necesarios 37 años cotizados. Por otro lado, con los 15 años mínimos de cotización necesarios se cobra el 50% de la pensión.
  • La cuota.

El pago en concepto de cuota a la Seguridad Social depende de la base de cotización elegida por el autónomo, fijada por Ley con carácter anual. Para este año (2017) la base mínima es de 919,80 euros y la máxima de 3.751,20 euros, las cuales conllevan el pago de una cuota mensual de 267 euros y 1.121 euros, respectivamente.

  • Es en este momento cuando el autónomo debe decidir, teniendo en cuenta la importancia de los 47 años de edad para aquellos autónomos que con anterioridad hubieran optado por la base mínima, ya que en ese caso no podrán cotizar por encima de los 1.964,70 euros.
  • Con esta medida se quiere impedir la denominada “compra de la pensión”, es decir, incrementar en los últimos años la cantidad abonada para acceder a una prestación más generosa.
  • Otra apreciación concierne a los autónomos que en el año anterior hayan contratado a más de 10 trabajadores simultáneamente y, a los autónomos societarios. En estos casos, la base mínima de cotización será la misma que el grupo 1 de cotización del Régimen General (1.152,80 euros), a excepción de los 12 primeros meses en el caso de los autónomos societarios (si causan alta inicial como autónomos).
  • Retrasar la jubilación.

Desde la última reforma, se anima a los autónomos que deciden posponer su jubilación, a través de un incentivo de la pensión futura.

Los baremos que se aplica por año adicional de trabajo son:

  • 2% para trabajadores con menos de 25 años cotizados.
  • 2,75% para trabajadores entre 25 y 37 años cotizados.
  • 4% para más de 37 años cotizados a partir de los 65 o 67 años de edad.
  • Jubilación anticipada.

No está contemplada para el autónomo en la Seguridad Social, con la excepción de algunas actividades consideradas de mayor penosidad, pero no en las mismas condiciones que un trabajador por cuenta ajena.

  • Jubilación activa o parcial.

Sería otra opción para que los autónomos puedan completar los ingresos durante algunos años.

  • Permite compatibilizar el cobro del 50% de la pensión con el cobro de la actividad que el autónomo desarrolle.
  • Durante ese periodo se cotiza a un 8% de la base, por lo que puede ser beneficioso estudiar esta posibilidad.
  • Otra posibilidad, es la de compatibilizar su pensión al 100% con una actividad por cuenta propia siempre y cuando no tenga ingresos superiores al SMI (707,70 euros en 14 pagas). Quien opte por esta posibilidad, debe notificarlo siempre a la Tesorería General de la Seguridad Social a través de la declaración jurada.3. Otros aspectos importantes.
  • Incapacidad permanente.

Es una indeseada vía de jubilación, en la que se llega por cuatro tipos de contingencia: accidente laboral, enfermedad profesional, accidente no laboral y enfermedad común. En el caso de los asalariados se cubren las cuatro, mientras que en el caso de los autónomos sólo las de accidente no laboral y enfermedad común. Para las otras dos restantes es necesario pagar mensualmente por esas contingencias un complemento a sumar a la cuota general.

Un avance positivo es la inclusión del reconocimiento del accidente en los trayectos al puesto de trabajo (ida y vuelta) como laboral. En caso de que el autónomo se encuentre en este percance, la Administración podría reconocer cuatro grados de incapacidad permanente:

Sólo se reconoce cuando deriva de una actividad profesional, ya que debe implicar una disminución del 50% del rendimiento normal del autónomo aunque podrá realizar las labores fundamentales en su profesión. En este caso, se percibirá una única cantidad en concepto de indemnización.

En este caso, se inhabilita al autónomo para la profesión pero pueden ejercer otras. Se cobraría el 55% de la base reguladora de forma indefinida, compatible con otro empleo o actividad.

Además, existe un complemento a partir de los 55 años en el que se cobra un 20% más, pero se inhabilita al trabajador para ejercer otro trabajo o ser titular de un negocio.

Otra opción sería que el autónomo pueda elegir entre cobrar mes a mes o en un único cobro en concepto de indemnización a tanto alzado de 40 mensualidades, siempre y cuando haya un interés en emprender otra actividad.

Es el caso  en el que no se puede ejercer ninguna labor profesional. La pensión incluye el pago del 100% de la base de cotización mientras no mejoren y cambien las circunstancias.

  • Gran invalidez.

El autónomo además de no poder trabajar, requiere de asistencia de otra persona para cubrir alguna de sus necesidades básicas. Contempla el pago del 100% de su base de cotización y un complemento de alrededor del 50% de este importe para sufragar otros gastos.

Este tipo de incapacidad es difícil de alcanzar cuando existen trabajadores a su cargo, ya que los tribunales entienden que puede haber una continuidad de la actividad.

Lo más habitual es que la Administración conceda la incapacidad por dos años después de la evaluación favorable. Transcurrido ese plazo, se convoca al autónomo de nuevo para su revisión y en función de de la evolución se podría perder la asistencia. Por el contrario, si el autónomo llega a la edad de jubilación con esta incapacidad se incorporará a la jubilación definitiva con esa prestación.

** Este cuadro es una estimación para 38 años cotizados y para el cobro del 100%  de la base reguladora. El cálculo sufrirá variaciones previsiblemente en los últimos años en base a los futuros cambios normativos.

2018-02-02T09:50:22+00:00